DE NIÑO CON TDAH* A ADULTO

*TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN, CON O SIN HIPERACTIVIDAD

TDAH-b

El TDAH no se trata de una enfermedad, sino más bien de una variante del desarrollo normal del niño, por lo que durante la adolescencia y la madurez, entre el 50%-30% de los casos, la sintomatología desaparece.

En los casos en los que el TDAH persiste, con la entrada a la edad adulta, la sintomatología puede ir variando.

El déficit de atención, por ejemplo, se mantiene más o menos estable a lo largo de la vida manifestándose en esta etapa evolutiva con:

  • Dificultades para sostener la atención
  • Cometer errores por inatención
  • Dificultad para planificar y organizar
  • Dificultad para manejar y organizar el tiempo
  • Tendencia a posponer las tareas y/o dificultad para acabarlas
  • Facilidad de distracción
  • Son personas olvidadizas y despistadas por lo que, por ejemplo, no saben dónde han dejado las cosas.

Por el contrario, en la hiperactividad, sí que se dan cambios. En el niño se expresa de una forma más externa (no para de moverse, correr, etc.), en cambio, en el adulto la expresión es más interna, es como un sentimiento de inquietud que le hace sentir acelerado, por lo que la persona tiene una baja tolerancia al reposo y dificultad para relajarse.

A lo que se refiere a la impulsividad, los adultos, pueden actuar sin pensar previamente en las consecuencias de sus actos, tienen dificultad para adaptarse a los cambios y poder tolerar la frustración, además pueden presentar variaciones del estado de ánimo. Es cierto, que en algunas personas se puede observar una mejoría gracias a que los adultos utilizamos un pensamiento más reflexivo.

LAS PERSONAS CON TDAH SON MUY PERSISTENTES CUANDO ALGO LES MOTIVA.

Es importante el diagnóstico durante la infancia y la adolescencia para que se pueda llevar a cabo un correcto tratamiento y así poder dotar a la persona de técnicas de afrontamiento, de solución de problemas, de relajación, de autocontrol, etc.

Aquellos adolescentes y adultos que no han sido diagnosticadas durante la infancia o aquellas que no han seguido un correcto tratamiento psicológico, pueden presentar:

  • FRACASO ESCOLAR: las personas con TDAH tienden a lograr una menor formación académica, sólo el 5% logran el acceso a la universidad, independientemente de su inteligencia. Esto es resultado de la inatención, la falta de organización, de planificación y por problemas de adaptación y disciplina en el ámbito escolar.
  • MAYORES DIFICULTADES EN LAS RELACIONES DE PAREJA: hay comportamientos resultantes del TDAH que pueden afectar en las relaciones interpersonales. Por ejemplo, la impulsividad puede dar pie a no pensar en las consecuencias de los actos, a hablar sin haber reflexionado antes y en algunas ocasiones se puede llegar a recurrir a la mentira. Estas actitudes afectan directamente al otro miembro de la pareja y a la confianza entre ambos. Los problemas de planificación y organización también pueden afectar aumentando los motivos de discusión. Esto no quiere decir que todos los problemas en los que se puede encontrar una pareja en la que una de las partes presenta TDAH, sean todos responsabilidad de éste. Cada persona tiene sus defectos y cualidades, cada uno ha de ser consciente donde se encuentran sus limitaciones y sus virtudes, aceptándolas y trabajando sobre ellas. Al mismo tiempo se tienen que respetar y adaptarse a las de su pareja. Es importante crear un clima de confianza y comunicación directa y transparente.
  • ACCIDENTES DE TRÁFICO: la falta de atención y la impulsividad puede afectar a la conducción asumiendo más riesgo, más velocidad, más temeraria y por lo tanto, aumentando la probabilidad de sufrir accidentes de tráfico y multas.
  • DROGODEPENDENCIA: Las personas con TDAH se inician en el consumo de sustancias a una edad más temprana y la evolución hacia un abuso o dependencia es más rápido que las personas que no padecen TDAH. En el post “CEREBRO Y TDAH”, hacíamos referencia a que las personas con TDAH presentaban bajos niveles de dopamina en el lóbulo frontal. Dicho neurotransmisor tiene relación con los mecanismos de placer, motivación y los sistemas de recompensa (entre otros). Al haber bajos niveles, las personas tienden a decantarse por aquellas actividades que les puedan generar un placer, una motivación y por lo tanto una recompensa más inmediata, aunque en el consumo de drogas sea al mismo tiempo perjudicial. La cafeína, el alcohol, el tabaco, la marihuana y la cocaína elevan los niveles de dopamina en el cerebro (mediante diferentes mecanismos), y por lo tanto aumentando la sensación de placer, motivación y recompensa. El cannabis presenta el problema añadido de que sus efectos se asocian a problemas atencionales, de memoria y concentración, agravando la sintomatología del TDAH.
  • OTRAS SINTOMATOLOGÍA PSIQUIÁTRICA: Igual que en la infancia, es frecuente la presencia de otros trastornos psiquiátricos asociadas al TDAH, como puede ser el trastorno límite y antisocial de la personalidad, la depresión mayor y la ansiedad. En otros casos, se da otra sintomatología psiquiátrica asociada al TDAH como la baja tolerancia a la frustración, inseguridad, irritabilidad, inestabilidad emocional, insomnio, sensación frecuente de fracaso y búsqueda de sensaciones.

TODOS SOMOS GENIOS, PERO SI JUZGAS A UN PEZ POR SU HABILIDAD PARA TREPAR ÁRBOLES, VIVIRÁ TODA SU VIDA PENSANDO QUE ES UN INÚTIL. 

                                                                ALBERT EINSTEIN

BIBLIOGRAFIA

Barkley, R. A (2013). Tomar el control del TDAH en la edad adulta. Ediciones Octaedro, S.L.

Bosch R, Escudier G, Ramos-Quiroga JA, Castells X, Casas M. Evaluación del trastorno por déficit de atención en adultos. En: Tomás J, Casas M. TDAH: Hiperactividad. Niños movidos e inquietos. Barcelona: Editorial Laertes; 2004

Ramos-Quiroga JA, Bosch R, Nogueira M, Castells X, Escuder G, Casas M. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad en adultos. Current Psychiatry Reports. Edición en Español. 2005a; 2

Ramos-Quiroga JA, Bosch R, Castells X, Escuder G, Casas M. TDAH en el adulto: impulsividad desde la infancia. En: Ros S., Peris MD., Gracia R, Casas M. Impulsividad. Barcelona: Ars Medica; 2005b